martes, 1 de marzo de 2016

8 SIMIEN

17 Feb 2016


Se nos rompió una pieza de plástico de la palanca del cambio. Se la pedimos a nuestros hijos en Madrid y llegó en tres días. ¡Viva la civilización!
Etiopía es un país de paisajes. Gran parte del territorio está por encima de los 2.000 m. Una de las atracciones son las montañas del Parque Nacional Simien. Allí estuvimos. Después de “tragarnos” una pista mala mala en la que nos quedamos sin la primera marcha, llegamos a un campamento situado a 3.600 m de altitud. El paisaje era impresionante. Unas cortadas espectaculares, montañas, valles, pequeñas aldeas y terrenos cultivados en terrazas en las laderas, era todo lo que teníamos a nuestro alrededor. También los “Gelada Baboon”, un tipo de babuino que sólo se encuentra en esta zona y las “Walia Ibex”, como la cabra hispánica pero más grande, hicieron su aparición por nuestro campamento. Temperaturas cercanas a los cero grados, cielos despejados, Cruz del Sur y Osa Mayor en el cielo, fueron los compañeros de una noche que comenzó con una barbacoa hecha en las brasas de la hoguera. Inenarrable.
Desde esta zona montañosa nos fuimos hacia la frontera. Gran contraste entre Etiopía y Sudán. La gente etíope te chilla, te silva, te pide dinero, bolígrafos, caramelos, pelotas de fútbol, etc, etc. Millones de paisanos, y especialmente de niños, que a veces tiran piedras a los turistas, te amargan la existencia. Pasas la frontera de Sudán, apenas 50 metros y NADIE, insisto, NADIE, te pide nada, ni se planta a tu lado para escuchar tus conversaciones, ni te intenta vender nada.
A unos 35 Km, ya dentro de Sudán, hicimos acampada libre, es decir: en medio del campo, a lo salvaje. Una delicia. Noche maravillosa por la tranquilidad y por la temperatura.


Las cosas del amor
"Walia Ibex"
Foto de grupo: Fritz, de Austria y Paco Requeta en el centro

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